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cotidianas. En una clase con pocos participantes,
expertos terapeutas físicos y ocupacionales alentarán y
enseñarán a los sobrevivientes de derrames cerebrales
a utilizar sus brazos afectados para tareas cotidianas
tales como cepillarse los dientes, abotonarse la camisa
o ponerse los zapatos. Habrá muchas estaciones de
ejercicio y actividades para movimiento general y se
documentará el progreso del paciente durante la clase.
Si usted o algún conocido suyo pudiera beneficiar-
se con el Programa de Recuperación de Derrame
Cerebral, llame al
626-574-3630
para obtener más
información y los materiales de inscripción.
Después del derrame
CONTINÚA DE LA PORTADA
pendencia con las tareas cotidianas tales como cepillarse
los dientes, abotonarse la camisa o ponerse los zapatos.
La unión hace la fuerza
El Dr. Wogensen y el personal del programa están
actualmente organizando grupos de sobrevivientes de
derrames, similares a los de sobrevivientes de cáncer de
mama y de otras enfermedades.
“Después de un derrame cerebral, las personas pueden
sentirse aisladas y deprimidas”, dice el Dr. Wogensen.
“Si tienen dificultades para hablar, pueden ser reacios a
hablar con los demás. Un grupo puede ayudar al sobre-
viviente a sentir ánimo, con solo saber que no está solo”.
No obstante, la clave está en evitar un derrame cerebral
en primer lugar, señala. “Dejar de fumar y controlar la
presión arterial y otros factores de riesgo, como la diabe-
tes, son la mejor forma de reducir el riesgo de derrame
cerebral. La prevención es siempre el mejor remedio”.
Embolización endovascular
Nueva técnica
salva la vida de
un paciente
Cada martes de carnaval,
la Methodist Hospital
Foundation organiza un
evento para recaudar
fondos en beneficio de uno
de los servicios del hospital.
Este año, lo recaudado
beneficiará al programa de
derrame cerebral. En honor
a sus esfuerzos y logros
en nombre del hospital,
Kenneth Wogensen, MD,
(foto en la página 4) fue
nombrado rey del Carnaval.
La gala tuvo lugar el 21 de
febrero en Santa Anita Park.
CUANDO
Gary Willis,* de 59 años, fue ingresado
en el departamento de emergencia de Methodist
Hospital la primavera pasada, los médicos supieron
enseguida que estaba en apuros. Una angiografía
realizada con un tomógrafo de última generación
mostró que tenía una hemorragia masiva dentro de
su cabeza. Un aneurisma (parte débil de un vaso
sanguíneo que irriga su cerebro) había estallado.
Cada segundo cuenta
Sin perder tiempo, Gregory Withers, MD, jefe y
director de neurocirugía, llamó a Shuichi Suzuki, MD,
neuroradiólogo intervencionista experto del Irvine
Medical Center de la Universidad de California. Hacía
poco, el Dr. Suzuki había ofrecido una conferencia al
Dr. Withers y a su personal sobre el tratamiento de
aneurismas cerebrales. Mientras el equipo de Metho-
dist Hospital estabilizaba al paciente, el Dr. Suzuki
corrió al hospital para ver qué podía hacerse.
Los Dres. Suzuki y Withers coincidieron en que la
mejor estrategia sería sellar el aneurisma y la hemorra-
gia usando una técnica mínimamente invasiva llamada
embolización endovascular. En lugar de abrir el cráneo
de Willis, decidieron hacer únicamente una pequeña
incisión en la arteria femoral e insertar a través de ella
un delgado catéter flexible. El uso de fluoroscopía
permitió visualizar en una pantalla el catéter avan-
zando hacia la ruptura. Luego los médicos insertaron
delgados hilos de platino y los soltaron para que se
enrollaran en espiral como si fueran bolitas de algo-
dón para bloquear el flujo de sangre. En total, inser-
taron 10 espirales. A medida que la sangre comenzó
a coagularse alrededor de ellos, el aneurisma quedó
sellado, lo cual redujo el riesgo de otra ruptura.
El trayecto apenas comienza
Willis pasó un buen tiempo en la unidad de cui-
dados críticos, requiriendo constante atención del
personal médico.
“Tratar el aneurisma es solo un primer paso”, explica
el Dr. Suzuki. “El trayecto de recuperación es largo
y pueden surgir otros problemas médicos, como un
vasoespasmo de la arteria cerebral. Sin embargo,
Methodist Hospital cuenta con un buen equipo
capacitado para tratar este tipo de paciente grave-
mente enfermo”.
La salud de Willis sigue mejorando y aunque es posi-
ble que necesite rehabilitación, una cosa queda clara.
“La embolización endovascular salvó la vida de
este señor”, dice el Dr. Suzuki. “Es posible que
no sea una opción adecuada para todos, pero en
este caso era la mejor opción y me complace que
pudiéramos ofrecérsela”.
*El nombre se ha cambiado para proteger la privacidad del paciente.